Congelados y sin agua: así padecemos el apagón en Houston

Sabíamos que venía una tormenta y que las temperaturas bajarían como nunca, pero jamás imaginamos los estragos sin precedentes que dejaría no solo el hielo sino la incompetencia de las autoridades del estado. A 96 horas de que comenzara este calvario no hemos visto una gota de agua, escasea la comida y aún seguimos a merced de los cortes de luz.

No me preparé lo suficiente para la tormenta invernal de Texas. Lo estoy pagando muy caro. En casa pasamos 48 horas continúas pasando frío sin electricidad o agua, algo que -con niños de 8, 6 y 1 año- roza los límites de una pesadilla. Ahora, para hoy jueves, ya con cuatro días sin poder bañarnos, la electricidad ha vuelto, pero seguimos sin agua, a merced de cortes intermitentes y rindiendo las escasas provisiones.

Hubiera tenido que comprar leña, fósforos, más velas, galones y galones de agua, y proteger mejor las tuberías, aunque era imposible anticipar las dimensiones del caos que imperaría producto no solo del clima inclemente, sino del error humano. Las autoridades se quedaron muy cortas en sus recomendaciones oficiales. ¿Por qué no nos advirtieron que estábamos a las puertas de un desastre?

Fuimos parte de las millones de personas que han sido afectadas por los apagones de Texas. En la madrugada del lunes, cuando la temperatura alcanzó niveles no vistos en los últimos 30 años en el suburbio de Houston donde vivimos, pensamos que la luz regresaría en cuestión de horas. Se hablaba de cortes programados para el sistema, pero pronto quedó claro que pasarían largas horas antes de que se restableciera el servicio: el sistema simplemente colapsó.

La red eléctrica de Texas, que opera de forma independiente, nos ha defraudado a todos, según declararon políticos y otras autoridades. “Un estado que se ufana de su producción eléctrica dejó a millones de sus ciudadanos congelarse en la oscuridad. No solo es incompetente, es criminal”, tuiteó el representante de Texas, James Talarico, en su cuenta de Twitter, aclarando que “esto no es un desastre natural”, sino que responde a “años de inversiones insuficientes, desregulaciones y negligencia.

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